¿A qué edad los bebés deberían dormir del tirón?
A qué edad duermen los bebés del tirón es una de las preguntas más frecuentes cuando hablamos de sueño infantil....
El destete nocturno es una de las transiciones más delicadas dentro de la lactancia y la maternidad. Muchas familias llegan a él buscando descanso, especialmente cuando los despertares nocturnos se sostienen en el tiempo. Otras lo hacen porque sienten que algo necesita cambiar, aunque no siempre tengan claro el qué ni el cómo.
Cuando hablamos de destete nocturno, no hablamos solo de dejar de ofrecer el pecho por la noche. Hablamos de vínculo, de desarrollo, de necesidades emocionales, de maduración neurológica y de contexto familiar. Y sí, también hablamos de sueño, de cansancio y, en muchos casos, de llanto.
Esta guía sobre destete nocturno está pensada para bebés mayores de 12 meses y para madres que necesitan entender qué está pasando antes de tomar decisiones, sin recetas universales ni promesas vacías.
En la maternidad, como en cualquier ámbito, hay frases y dogmas que, en realidad, están llenos de matices.
¿Te los cuento?
No hace pocos años que acompaño a familias en sus primeras etapas, y quizás son esos años, quizás otros tantos de formación, y seguramente la suma de mi propia experiencia como madre, los que me han llevado, irremediablemente, a cuestionarme todo lo que leo: desde las opiniones populares hasta los libros escritos por profesionales e incluso la evidencia científica.
Creo firmemente que las respuestas no están ahí, sino en el camino, los valores, la logística y las necesidades de cada familia de forma absolutamente individual. El resto son “solo” recursos que podemos elegir usar o no.
La ciencia nos dice que dormir en periodos cortos, despertarse varias veces o necesitar contacto no es un problema para el bebé: es la forma en que los bebés duermen. No es un error, no hay nada que “arreglar”.
Su patrón de sueño responde a su desarrollo neurológico, a sus necesidades fisiológicas y a su forma de sentirse seguros.
Pero hay un punto importante que suele pasarse por alto: no es lo mismo un bebé de 2 meses que uno de 8 o uno de 18 meses. Y, sin embargo, solemos meterlos a todos en el mismo saco. Los bebés crecen, maduran, evolucionan y, con ello, cambian sus necesidades y recursos. Una cosa no quita la otra.
Que algo sea habitual o que lo respalde la ciencia no significa que todo lo que rodea esa idea sea inamovible. Cuando solo ponemos el foco en las necesidades del bebé y en los textos escritos, dejando de lado nuestra situación real y nuestras propias necesidades durante demasiado tiempo, la balanza se desequilibra.
Es ahí donde una maternidad que podía ser gozosa empieza a llenarse de ansiedad, frustración y agotamiento extremo. Y es posible —digo, es posible— que no haga falta llegar ahí.
Plantearse un destete nocturno puede ser legítimo. No porque tu bebé duerma “mal” necesariamente, sino porque hay más factores en juego. Porque es necesario buscar equilibrio. Y porque hablamos de bebés toddlers que, en la gran mayoría de casos, ya tienen otros recursos.
Sí. El sueño infantil es madurativo. El sueño de tu bebé va a evolucionar entre los 3 y los 6 años, quizá antes.
Por tanto, no es obligatorio hacer un destete nocturno si te sientes bien y sostenida en la situación actual.
Pero si decides hacerlo por ti, por cansancio, por salud física o mental, esa decisión es completamente válida y asumible.
A menudo confundimos necesidades con hábitos.
Un bebé de 2 meses necesita el pecho para dormir. Es una necesidad primal, están biológicamente diseñados para ello. Pero ese mismo bebé, con 18 meses, ha crecido.
La pregunta entonces no es si necesita la teta, sino qué necesidad está cubriendo el pecho por la noche: cercanía, presencia, regulación, seguridad.
El destete nocturno no consiste en quitar el pecho sin más. Consiste en entender que el pecho es un canal de relación que cubre varias necesidades, y que destetar implica cambiar de canal, no generar una pérdida ni un vacío.
Y sí, ese cambio puede implicar llanto. No porque esté mal hecho, sino porque estamos hablando de una transición.
El destete nocturno, por sí solo, no garantiza menos despertares.
Si la alternativa al pecho es igual o más desgastante, es probable que no solo no descanses más, sino que te sientas peor.
No se trata de teta sí o teta no. Se trata de comprender cómo funciona el sueño de tu bebé y de valorar también qué necesitas tú. El descanso no depende de una única variable.
El sueño es madurativo, sí, pero no todos los despertares responden solo a eso.
Los bebés tienen ciclos de sueño más cortos que los adultos y, durante los microdespertares, son especialmente sensibles a los cambios del entorno.
Si un bebé se duerme en brazos, con movimiento, calor y contención, y al cambiar de fase de sueño se encuentra en un entorno completamente distinto, su cerebro puede interpretarlo como una pérdida de seguridad y provocar un despertar completo.
Por eso, en muchos casos, el entorno de descanso del bebé necesita parecerse lo máximo posible a cómo se quedó dormido, especialmente cuando se plantea un destete nocturno.
A esto se suman razones fisiológicas como hambre, sed, incomodidad, despertares madurativos, exceso o falta de sueño diurno, falta de actividad, de exterior o de movimiento durante el día.
Si el objetivo del destete nocturno es descansar mejor, no se trata solo de “quitar el pecho”, sino de abordar el sueño de forma global.
Mientras el bebé se duerma de una manera que no pueda sostenerse durante todo su ciclo de sueño, es probable que los despertares continúen.
Esto no tiene nada que ver con dejar llorar, ni con dormir solo, ni con ir en contra de los valores de cada familia. Tiene que ver con encontrar una fórmula posible, realista y coherente, donde el sufrimiento y la ansiedad no sean el precio a pagar.
Encontrar el equilibrio entre las necesidades, los valores y las costumbres de la díada madre-bebé es la base de una maternidad más libre y más habitable.
¿Se te hace un mundo?
Estamos cansadas, inundadas de información en todos los sentidos, y empezar una transición al cambio a menudo se nos hace muy cuesta arriba, es por eso, que si lo necesitas, no tienes porque hacerlo sola, te dejo aquí mis planes de acompañamiento
Artículos que no te dicen cómo ser madre perfecta, sino que te acompañan a ser madre humana.
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Porque cuando entiendes lo que pasa, dejas de sentir que todo te pasa por encima.
No necesitas que te digan “todo pasa”. Necesitas que te sostengan mientras pasa.
Nuestros acompañamientos no son para enseñarte a ser una madre perfecta. Son para escucharte, ayudarte a entender lo que estás viviendo y darte herramientas reales para hacerlo más llevadero.
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