¿Por dónde empiezo? Destete diurno o destete nocturno
¿Destete diurno o destete nocturno? Esta es una de las preguntas que más aparecen cuando una familia empieza a plantearse...
Que no te engañen.
No hay una edad.
No hay un momento óptimo ni perfecto.
Y no suele llegar de golpe ni por arte de magia.
El sueño de los bebés no se entrena.
Se desarrolla.
Y como todo lo que se desarrolla, necesita tiempo.
A veces más del que nos gustaría.
El sueño infantil va cambiando a medida que madura el sistema nervioso.
No es lineal, no es predecible y no sigue calendarios exactos.
Hay avances, retrocesos, momentos de mayor estabilidad y otros de más despertares.
Todo eso entra dentro de la normalidad.
Cuando hablamos de sueño del bebé hablamos de maduración neurológica, de regulación emocional, de necesidades fisiológicas y también de vínculo y seguridad.
No solo de horas seguidas.
Los despertares nocturnos forman parte de la fisiología del bebé durante toda su etapa infantil.
Despertarse, moverse, emitir sonidos, recolocarse o buscar contacto no es dormir mal.
Es dormir como un bebé.
Muchas veces lo que interpretamos como despertares son simplemente transiciones entre ciclos de sueño, ajustes corporales o microactivaciones del sistema nervioso.
Para el bebé no es un problema.
El problema aparece cuando el cansancio se acumula en quien cuida.
Y eso también importa.
Aquí está uno de los grandes malentendidos.
Para muchas familias, dormir del tirón son 10 o 12 horas seguidas.
Para algunos estudios u organizaciones, dormir del tirón son 5 horas continuas.
Y lo que para una familia son despertares, para el bebé pueden ser simplemente ajustes que ni siquiera rompen su descanso.
Por eso, antes de convertirlo en un objetivo, es importante definir qué significa “del tirón” para ti y qué necesitas tú para descansar mejor.
Dormir del tirón no es un hito evolutivo ni un indicador de que algo se esté haciendo bien o mal.
El objetivo no es que el bebé no se despierte.
El objetivo es que la familia pueda descansar lo mejor posible dentro de lo esperable para esa etapa.
A veces eso implica ajustar el entorno del sueño, revisar rutinas o acompañar de otra manera.
Y a veces implica entender que lo que está pasando no es un error.
Si quieres revisar si el entorno del sueño de tu bebé es el más favorable para vosotros,
si sientes que apagas fuegos todo el día,
si necesitas algo más de orden o de regularidad,
o si simplemente sientes que necesitas ayuda o información,
puedes hacerlo.
Pero no porque debas.
Ni porque la manera de dormir de tu bebé esté mal.
Porque no lo está.
En el mundo del sueño infantil hay opiniones, dogmas y enfoques muy distintos.
También una parte de la ciencia que solo mira al bebé y se olvida de quien lo sostiene.
Cada profesional acompaña desde su mirada, llena de matices.
La mía intenta estar lo más libre posible de mitos y separada de lo que yo he vivido o decidido como madre, aunque la experiencia propia siempre suma.
Porque el sueño no ocurre en el vacío.
Ocurre en una familia concreta, con una madre concreta y en un momento vital concreto.
Por eso, cuando acompaño, siempre pregunto:
¿qué necesitas tú?
¿qué te dice tu bebé?
¿y qué te dices tú a ti misma?
Ahí suele estar la clave.
Si quieres saber más sobre mis acompañamientos, aquí tienes toda la info, pero también puedes llamarme o escribirme a cris@maretameva.com
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