Los bebés duermen distinto a los adultos, eso ya la sabemos.

Duermen ratitos más o menos cortos durante muchos otros ratitos, o lo que es lo mismo, duermen con más o menos despertares toda la noche. Es algo madurativo: los primeros meses por un tema de supervivencia: instinto de protección + asegurar que la producción de leche de su madre se mantiene. Semanas más tarde integran nuevas fases de sueño que se asemejan más a las de los adultos y finalmente su evolución psicomotriz, emocional o el paso de etapas importantes como la dentición, cambios de ritmo en sus rutinas, etc. hacen, o pueden hacer que esos despertares se produzcan varias veces durante la noche. Pero si el bebé durante el día se muestra descansado y en buen estado, nos está demostrando que dormir a trompicones es parte de su manera de crecer.

¿Y las madres?

No, las madres no tienen el sueño del bebé.

Las madres tienen el sueño de un adulto, y aunque es cierto que la naturaleza es sabia y nos regala un torrente hormonal que hace que podamos mimetizarnos con nuestro bebé, ese estado excepcional no es eterno, en gran parte porque la sociedad y el sistema no lo permiten.

¿Qué es lo que sucede entonces si el bebé duerme como un bebé durante muchos meses?

Que la madre se muestra agotada física y emocionalmente porque en vez de darle el acompañamiento y apoyo que se merece, nos entestamos en decirle o bien que lo está haciendo mal, o bien que su bebé no es normal, y con ello, ponemos una losa más encima de su “no puedo más”, encima de su culpa y encima de su responsabilidad.
Injusto ¿verdad?

¿Qué hacer entonces? No hay soluciones mágicas, de hecho podríamos hablar largo y tendido sobre ello… sobre cómo encontrar el equilibrio entre las necesidades de un bebé que usa su instinto de cachorro mamífero y las de una madre que no puede con su alma… pero para encontrarlo deberíamos cambiar el mundo y la mirada, y eso no se logra en dos días, pero sería un buen comienzo dejar de dogmatizar, por ejemplo.

Dejar de usar el bien y el mal como arma de chantaje y darle a la mujer, a la madre, la verdadera libertad de decisión. Dejar de teñirlo todo de blanco y negro y empoderar a la madre (empoderarnos), para que usemos nuestro instinto y nuestro sentido común sin la bastilla como coletilla. Dejar de encasillar y clasificar tipos de crianza y acompañar sin juzgar.

Lxs profesionales que acompañamos a las madres deberíamos dar un paso al lado y abrir las orejas para escuchar como primer paso. ESCUCHAR Y PREGUNTAR: “¿qué es lo que quieres hacer? Tú decides.

SLEEPING COACH

Si ha llegado un momento en el que necesitas tomar una decisión y empezar un método para que tu bebé (más de un año)  no se despierte tanto o consiga lograr un sueño autónomo

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o bien, si tienes un bebé de cualquier edad y necesitas entender cómo funciona el sueño infantil en cada etapa, puedes contactar conmigo maretameva.blog@gmail.com