Embarazo y parto, Maternidad, posparto, Sin categoría

La primera vez que fui madre

Sí, recuerdo perfectamente la primera vez que fui madre.
No tenia nada más dentro de mi que algo de instinto y una mochila que pesaba demasiado.
Recuerdo la importancia casi obsesiva de la canastilla que me dio el hospital para que tuviera preparada al llegar el séptimo mes. Recuerdo como preparé cada gorrito, cada pelele y cada arrullo. Muselina no, arrullo.
Recuerdo no saber si tenía que llevar camisón o pijama, y el miedo que me daba equivocarme y que me reprimieran.
Recuerdo cómo recibí a mi bebé unos segundos antes que se lo llevaran a aspirarle, a lavarle y a vestirle para presentármelo “bien guapo”. Aún recuerdo entender que todo iba perfectamente, a la vez que sentía que aquello no me estaba gustando demasiado en realidad.
Recuerdo ya en la habitación, rodeada de familiares y amigos, oir las risas y los piropos como si en vez de estar en la estancia estuviera en otra dimensión y eso fuera una peli. Recuerdo el olor de perfume de la pareja que no conocía, de algún amigo que no conocía de mi pareja.
Recuerdo sentir que no sabía nada y la sensación de no poder dejar a mi bebé en manos de nadie.
Recuerdo cómo, de vez en cuando, un chorro de sangre impregnaba esas bragas de rejilla que sujetaban ese vientre que parecía una panacotta.
Recuerdo que un amigo me miró la barriga y me dijo “bromeando”: ¿estás segura de que no ha quedado uno dentro?
Recuerdo cómo todos se rieron y como yo me hice un ovillo entre las almohadas. Recuerdo no saber cómo amamantar a mi bebé. También recuerdo que necesitaba una habitación vacía que no paraba de llenarse.
Recuerdo mirar a mi bebé y prometerle que aprendería, aún sin demasiada esperanza, pues todo lo hacía al revés, decían. Recuerdo un mar de dudas y muchas muchas ganas de llorar, también muchas ganas de reír.
Recuerdo la ginecóloga mentiendo sus dedos por mi vagina dolorida mientras apretaba su otra mano encima de mi útero entumecido diciendo que todo era normal aunque a mi todo me parecía surrealista.
Recuerdo mi familia emocionada.
Recuerdo desear una ducha casi más de lo que deseaba un plato de sushi.
¿Cómo fue tu primer día de tu primer hijo/a?

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